El Grupo de Hipertensión Arterial y otros Factores de Riesgo Cardiovascular (FRCV) comparte una reflexión necesaria sobre la primera causa de mortalidad en el mundo: las enfermedades cardiovasculares (ECV). Lo que comienza como una anécdota en la caja de un supermercado, es en realidad la lucha diaria de millones de personas por descifrar etiquetas y cambiar hábitos ante un diagnóstico de hipercolesterolemia.
El impacto de las ECV: Una pandemia silenciosa. Cada año, 17,9 millones de personas fallecen debido a procesos patológicos cardíacos y cerebrovasculares. Las proyecciones para 2030 son alarmantes, pudiendo superar los 23 millones de muertes. Factores como el sedentarismo, el estrés y las dietas poco saludables elevan el riesgo, pero el control estricto de estos elementos reduce drásticamente las probabilidades de un evento fatal.
La herencia que no se ve: Hipercolesterolemia Familiar. Aproximadamente el 39% de la población adulta presenta niveles elevados de colesterol total. Sin embargo, no todo depende del estilo de vida. La Hipercolesterolemia Familiar (HCF) es una alteración genética presente en 1 de cada 300 personas. Esta patología silenciosa multiplica por veinte el riesgo cardiovascular en la edad adulta, determinando niveles altos de colesterol LDL desde el nacimiento.
El desafío de la Lipoproteína (a). Desde el Grupo de HTA y otros FRCV, subrayamos la importancia de la lipoproteína (a). Como señala la Dra. Mª Rosa Fernández Olmo, presidenta de la Asociación de Cardiología Preventiva de la SEC, esta es una partícula heredada que interviene en procesos proinflamatorios y protrombóticos, incrementando el riesgo de infartos precoces. Lo más crítico es que la Lp(a) no responde a la dieta ni al ejercicio convencional.
Nuevos paradigmas en el tratamiento. La actualización de la Guía ESC/EAS 2025 sobre dislipemias, analizada por nuestro grupo, concluye que ante estas alteraciones genéticas solo son eficaces las terapias combinadas. La suma de estatinas, ácido bependóico, ezetimiba y los modernos inhibidores de PCSK9 se presentan como la estrategia ganadora para reducir la carga de enfermedad.
La prevención empieza por el conocimiento. Un simple análisis de sangre para determinar las fracciones de colesterol y marcadores de inflamación como la Proteína C-reactiva puede salvar vidas.


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